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Fonds documentaire dynamique sur la
gouvernance des ressources naturelles de la planète

La situación de la tierra y de los bosques en Guatemala

Datos generales sobre Guatemala

1. Geografía y zonificación

Fig. 1. Mapa de Guatemala. (Fuente: CIA, Central Intelligence Agency)

Guatemala es un país centroamericano cuyos límites son México al Norte, Belice y el Mar Caribe al Este, el Océano Pacifico al Oeste y Honduras y el Salvador al Sur. Dentro del país se pueden distinguir tres grandes regiones:

  • Las montañas (más de 4,000 metros de altura) y tierras altas del Altiplano. Esta región es la más poblada del país y además alberga a la mayoría de la población indígena. Se caracteriza por una estructura agraria muy diversa que va desde grandes explotaciones capitalistas hasta pequeñas fincas para auto subsistencia. Es la zona privilegiada de producción indígena y campesina familiar y en ella se encuentran muchos parches de bosques (esencialmente de coníferos).

  • Las planicies del Pacifico. Se trata de una región con tierras planas, bajas y fértiles en las cuales predominan las grandes plantaciones, esencialmente de caña de azúcar. Las áreas cubiertas por pequeñas fincas y bosques son limitadas en esta zona.

  • Las tierras bajas del Norte y el Petén. Se trata de una zona histórica de colonización agraria caracterizada por la ganadería a gran escala. El Norte de esta región, o departamento de Peten, está cubierto un enorme bosque tropical húmedo, cuya mayor parte forma la Reserva de Biosfera Maya.

2. Algunos indicadores claves1

La importancia del acceso a la tierra en la historia agraria de Guatemala

El desarrollo de la agricultura en Guatemala ha sido influenciado por varios momentos históricos importantes y se ha caracterizado por el hecho que el acceso a la tierra ha sido un factor fundamental en el proceso de creación y acumulación de riquezas y en la conformación de las relaciones de poder entre los diferentes actores de la sociedad.

La primera etapa del desarrollo agrícola guatemalteco corresponde a la época pre-colonial. Las poblaciones indígenas nativas de Guatemala tenían una concepción del espacio, de la tierra y de la propiedad muy particular. La noción de propiedad individual absoluta no existía y, al contrario, la tierra y los recursos naturales en general se consideraban como un patrimonio común sobre el cual actores individuales y colectivos podían disponer de derechos de posesión y usufructo por ser parte de una comunidad especifica. Este sistema sufrió cambios importantes con la conquista española. En efecto, tanto en el terreno (con la conquista militar) como en las leyes (con la imposición de un nuevo sistema legal), la Corona Española se adueñó de todos los territorios de la región, despojando las comunidades indígenas de sus derechos históricos sobre la tierra y los recursos naturales. Por ejemplo, a nivel legal, se impuso una nueva forma de acceder a los derechos sobre la tierra. El estado español, y el rey en particular, se impuso como el actor que disponía de todos los derechos sobre la tierra y los recursos en los territorios conquistados, pudiendo transferir o vender dichos derechos a otros actores esencialmente a los conquistadores y a españoles que se instalaban en el país. Es importante notar que, a través de dichos procesos se transferían no solamente derechos sobre la tierra, pero también derechos sobre todos los otros recursos que se encontraban en ella (incluyendo las poblaciones indígenas que vivían en ella) brindándole a estos nuevos derecho-teniente un carácter de propietario absoluto de las tierras y los recursos. Sin embargo, la corona española también transfirió derechos a comunidades indígenas de forma colectiva bajo la forma de tierras ejidales, sometiéndolas al pago de un tributo. Esto constituya una forma de legalizar una situación de hecho ya que las comunidades estaban en posesión de dichas tierras desde generaciones y una forma de insertar a los indígenas en la economía colonial, en particular como mano de obra en las haciendas españolas. La colonización resulto entonces en la des-estructuración de las sociedades indígenas y de su relación a la tierra, en el despojo de dichas comunidades de sus tierras y recursos y en la implementación de nuevas relaciones de poder en las cuales los colonizadores y conquistadores tomaron una posición dominante, reduciendo a los indígenas en la base laboral para las grandes haciendas.

Guatemala obtuvo su independencia en 1821, sin embargo no se trató de un proceso de liberación de las poblaciones indígenas pero más bien de una independencia de algunos sectores poderosos de la sociedad guatemalteca frente al estado colonizador, conservando de hecho las relaciones sociales pre-existentes en las cuales los indígenas se encontraban en lo más bajo de la escala de poder. A raíz de la independencia, el Estado nacional (en manos de sectores no-indígenas) recibió en herencia el derecho del Rey sobre todo el territorio y la capacidad de transferir parte de ese derecho a actores individuales, conservando de hecho el mismo sistema de otorgamiento de derechos sobre la tierra y los recursos ‘desde arriba’ y continuando con el proceso de despojo y de concentración de recursos en manos de los poderosos. A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX se establecieron reformas liberales que continuaron con el mismo mecanismo con la implementación de nuevas formas de trabajo servil que perduraron en Guatemala hasta 1945 y intentos para alcanzar un aún mayor control sobre el acceso a la propiedad a través de un asalto masivo a las tierras comunales (des-articulación del régimen ejidal/comunal a través de la parcelación y privatización de los ejidos y de las comunidades indígenas, venta de las tierras baldías, desamortización de las tierras de la Iglesia). Es también en este periodo que se otorgan las primeras concesiones a empresarios agro-industriales extranjeros.

El resultado de estos procesos fue la exclusión de los sectores menos poderosos (indígenas y mestizos pobres) llevando a la imposibilidad del desarrollo de una agricultura familiar campesina. Al contrario, junto con el despojo del campesinado y su reducción a la posesión de minifundios toma lugar un proceso de acumulación de la tierra en manos de pocos propietarios. A mediados del siglo XX, gobiernos reformistas (presidentes Arevalo y Arbenz) intentan poner en marcha cambios importantes para solucionar esta situación: se promulga la abolición del trabajo forzoso en el medio rural, se establece una ley de titulación supletoria, por medio de la cual quien hubiese trabajado una tierra durante diez años podía obtener el título de propiedad y se pone en marcha un esfuerzo de reforma agraria a través de la expropiación de las tierras ociosas y su distribución en favor de las familias campesinas individuales. Este último esfuerzo generó una amplia movilización popular y un proceso muy rápido de organización en el medio rural. Sin embargo tanto las empresas agro-industriales extranjeras como los terratenientes nacionales reaccionaron y destituyeron de forma violenta estos gobiernos reformistas conllevando al mantenimiento e incluso empeoramiento de la situación de extrema concentración de la tierra y de exclusión de una mayoría de la población indígena y campesina.

Son estos aspectos los que explican en parte el violento conflicto armado que sufrió el país entre 1962 y 1996. Antes, durante e incluso después de dicho conflicto se pusieron en marcha varios procesos para intentar disminuir la tensión y el descontento de los sectores excluidos en las áreas rurales. Por una parte se empezó un proceso organizado desde el estado para colonizar las tierras del país consideradas como libres y cubiertas en gran parte por áreas boscosas (esencialmente en la zona noreste del país). Las políticas de colonización de tierras se impulsaron hasta los años 1980’s bajo un modelo de asignación de tierras en propiedad individual a campesinos pero sin afectar el cuadro tradicional de concentración de la propiedad de la tierra y dando lugar a nuevos procesos de acumulación en manos de grupos sociales no campesinos, por ejemplo en manos de grandes ganaderos o de grupos con poder o influencia (por ejemplo militares). Por otra parte, a partir de 1986 se empezó a impulsar una política de redistribución de tierras a través de mecanismos de mercado con la compra de tierras por el estado para su posterior venta a grupos de campesinos organizados pero con un impacto cuantitativo muy limitado.

Los acuerdos de paz firmados en 1996, después de 30 años de conflicto armado pudieron haber marcado cambios importantes en las políticas alrededor del acceso a tierra en Guatemala ya que, en dichos acuerdos, se reconoció la importancia del tema de la tierra y se introdujeron elementos importantes de reconocimiento de derechos múltiples sobre la tierra y los recursos, constituyendo un paso fundamental para la reconstrucción de las relaciones inter-étnicas en Guatemala. Además los acuerdos preveían la restitución de las tierras comunales y la compensación de los derechos de las poblaciones que habían sido víctimas del conflicto. Sin embargo, la materialización de los acuerdos de paz sigue todavía pendiente. El marco legal de referencia siguió reconociendo los títulos registrados como única prueba de existencia de derechos y se siguió impulsando políticas basadas en el concepto que el mercado tenía que ser el principal regulador de la redistribución de tierras. De hecho, se siguió con los procesos de redistribución de tierra a través de banco de tierras pero cada vez con el estado jugando un papel menos importante e incentivando la incorporación definitiva de las tierras al mercado bajo un régimen de propiedad privada.

En conclusión, la estructura agraria de Guatemala sigue siendo extremamente polarizada y las relaciones sociales y políticas son todavía dominadas por la herencia colonial, con una fuerte polarización entre indígenas y no-indígenas y la concentración del poder político y económico en las manos de una minoría. En particular, ni las políticas de colonización ni aquellas basadas en el mercado como instrumento regulador lograron modificar el patrón tradicional de concentración de la propiedad de la tierra y resolver la complejidad de la cuestión agraria en Guatemala.

El estado de la tierra y los bosques en Guatemala

1. Tierra

Como resultado de la historia agraria presentada anteriormente, Guatemala se caracteriza por un alto grado de concentración de la tierra, con un coeficiente GINI en cuanto a distribución de la tierra del 0,84 en 2003 según datos oficiales. Por otra parte, dicha concentración en la tenencia de la tierra en pocas manos se acompaña del hecho que la gran mayoría de las familias solo tienen acceso a terrenos cuya capacidad productiva es limitada y que han sido sobre utilizados. Finalmente, el alto nivel de polarización de la sociedad guatemalteca así como la exclusión de una gran mayoría de guatemaltecos de los procesos económicos y de toma de decisión política, conlleva a que el mercado de tierras presenta una fragmentación extrema: por un lado existe un mercado de los derechos de los minifundistas, que a menudo no se basa en documentos legales, y por otro lado un mercado de fincas de los terratenientes, y, entre ambos, no parece existir ninguna articulación posible.

2. Bosques

En Guatemala el 37% del territorio está cubierto por bosques. De forma muy esquemática se pueden clasificar las áreas boscosas en dos categorías:

  • 1. Los bosques que se manejan de forma individual y se encuentran dentro de las fincas de ciertos productores

  • 2. Los bosques que se manejan de forma comunitaria o colectiva. En esta categoría se pueden identificar dos sub-categorías

a. Los parches de bosques (esencialmente de coníferos) de las montañas y del Altiplano. Se trata aquí de los restos de las áreas boscosas manejadas por las comunidades indígenas en la época pre-colonial. En dichas áreas se han mantenido esquemas de gestión comunitarios altamente influenciados por las formas de organización históricas y los marcos regulatorios informales de las comunidades.

b. Los bosques latifoliados del Peten. Dichos bosques son el lugar de procesos de colonización recientes, ya sea para la explotación de productos no maderables a partir de inicios del siglo XX o para la instauración de áreas agrícolas y ganaderas. Las áreas de bosques que aún subsisten en Peten se encuentran dentro de la Reserva de Biosfera Maya y son legalmente considerados como propiedad del estado. Sin embargo la mayor parte del bosque esta manejado bajo esquemas de forestería comunitaria (más de 400,000 ha manejadas por 22 concesiones forestales).

3. Nuevas presiones comerciales sobre la tierra y los bosques

En los últimos años han aparecido nuevas presiones comerciales sobre la tierra y los recursos naturales en Guatemala. Entre ellas sobresalen varios tipos de procesos que tienen una influencia en cuanto a los derechos de las comunidades campesinas e indígenas sobre la tierra y los recursos naturales (en particular los bosques). Dentro de dichos procesos podemos identificar los siguientes:

• El acaparamiento de tierras por parte de inversionistas privados para plantaciones comerciales de gran escala (palma, caña)

• Las declaraciones de Áreas Protegidas por parte de los gobiernos, sin reconocer las tierras comunitarias, ni los derechos anteriores de las comunidades, sin realización de consultas que en el caso de pueblos indígenas son obligatorias y además imponiendo un modelo de gestión de Áreas Protegidas que excluye a las comunidades, transfiriendo esta función generalmente a entidades privadas, bajo la figura de ONGs o inversionistas privados. Esto es muy importante en Guatemala ya que más del 50% de los bosques del país se encuentran en áreas protegidas.

• El acaparamiento de tierras por parte de inversionistas privados para proyectos de conservación (áreas protegidas privadas), turismo y aprovechamiento de nuevos mercados de carbono, con el apoyo de los gobiernos y la institucionalidad pública.

• El acaparamiento de tierras por parte de narcotraficantes como forma de lavado del dinero proveniente de actividades ilícitas de tráfico de drogas.

Este documento es una de las FICHAS PEDAGÓGICAS sobre la gobernanza de los bosques, desarrolladas en el cuadro de un proyecto financiado por la Fundación Ford y la Fundación para el Progreso del Hombre, en colaboración con los socios de la Iniciativa para los Derechos y los Recursos (RRI) en dos países, Camerún y Guatemala. Este trabajo de reflexión tiene por objeto de facilitar la comprensión de las cuestiones relacionadas con la gestión de los recursos comunes que son los bosques y la apropiación de los términos del debate por los actores interesados. La posibilidad de recurrir a ejemplos procedentes de realidades diferentes tiene como objetivo de hacer avanzar las ideas recibidas y promover propuestas y soluciones innovadoras.

1Fuentes: Banco Mundial y PNUD

Bibliographie

Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas de Guatemala (CNOC) (2005) Propuesta de Reforma Agraria Integral, Guatemala:CNOC

Larson, A. (2008) “Guatemala country case study” Informe para el programa ‘Listening, Learning and Sharing Launch program’, Washington D.C.: Rights and Resources Initiatives

Larson, A. y Barrios, J.M. (2006) Descentralización forestal y estrategias de vida en Guatemala, La Paz: Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID/IDRC)

Merlet, M. and Mauro A. (2003) “Acceso a la tierra y reconocimiento de los derechos sobre la tierra” Informe ‘Análisis y perspectivas’, Paris and Roma: IRAM and International Land Coalition

Palma Murga, G., Taracena Arriola, A., Aylwin Oyarzun, J. (2002) Procesos agrarios desde el siglo XVI a los Acuerdos de Paz, Guatemala : FLACSO, MINUGUA, CONTIERRA

Hurtado Paz y Paz, L. (2008) Dinámicas agrarias y reproducción campesina en la globalización: el caso de Alta Verapaz. 1970-2007, Guatemala: F&G Editores

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